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Celebramos el comienzo de la cuaresma
La ceniza es un signo de penitencia muy fuerte en la Biblia (Jonás 3, 6; Judit 4, 11; Jeremías 6, 26). Siguiendo esta tradición, en la Iglesia primitiva eran rociados con cenizas los penitentes públicos como parte del rito de reconciliación. Al desaparecer la penitencia pública, la Iglesia conservó este rito, es decir, el mismo gesto penitencial para todos los cristianos.
El pueblo de Dios tiene un particular aprecio por el miércoles de ceniza y sabe que ese día comienza la Cuaresma. Participando del rito de la ceniza - acompañado del ayuno y la abstinencia- manifiesta el propósito de caminar decididamente hacia la Pascua. Ese recorrido pasa por la CONVERSIÓN y la PENITENCIA.
Este miércoles, toda la Comunidad Ignaciana de Mayores e Infantiles, fue invitada por el padre Diego Giraldo A., S.J., -Director de Pastoral- y sus colaboradores apostólicos, para celebrar en este comienzo de Cuaresma como una época de reflexión para abrir los corazones en un acto de humildad durante cuarenta días como espacio temporal para evaluarnos y emprender así un cambio y renovación personal.


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